Síntomas del daño hepático alcohólico

Síntomas del daño hepático alcohólico.

Los malos hábitos perjudican el funcionamiento de los órganos humanos. Los efectos negativos del alcohol en el hígado se conocen desde hace tiempo, pero esto no impide que muchas personas abusen del alcohol. Como resultado, las condiciones de salud empeoran y se desarrollan enfermedades y complicaciones peligrosas. Algunas son tratables, otras son irreversibles y matan lentamente a la persona.

Determinación de una dosis peligrosa de alcohol

El abuso crónico del alcohol es perjudicial para la salud, ya que provoca hipertensión arterial y derrames cerebrales. Las consecuencias negativas suelen afectar al hígado del alcohólico. Se arriesga a sufrir ictericia, cirrosis, cáncer u otros problemas relacionados con el mal funcionamiento del hígado.

Beber en exceso es beber más de ocho bebidas a la semana para las mujeres y 15 para los hombres. Incluso un episodio de borrachera puede causar un daño hepático importante. La cantidad segura de alcohol depende del peso corporal, la edad y el sexo de la persona. Las mujeres absorben mejor el alcohol que los hombres, por lo que corren mayor riesgo de sufrir daños en el hígado. Incluso pequeñas dosis diarias pueden ser perjudiciales.

Algunos medicamentos pueden aumentar los efectos del alcohol. Por este motivo, evita combinar las bebidas con los medicamentos hasta que hayas consultado a tu médico.

Lista de medicamentos que no deben mezclarse con alcohol:

  • Antibióticos o paracetamol;
  • medicación anticoagulante;
  • sedantes o antidepresivos;
  • medicamentos que alivian el dolor o la tensión muscular.

Por qué el impacto es en el hígado

Primero el etanol entra en el estómago. Allí, el alcohol es absorbido por la sangre y transportado al hígado. Filtra las sustancias nocivas, evitando el envenenamiento del organismo.

Otras funciones del hígado:

  • Producción de proteínas, enzimas y hormonas para prevenir infecciones.
  • Conversión de vitaminas y nutrientes en sustancias necesarias para el organismo.
  • Limpiar la sangre, producir bilis para la digestión y almacenar glucógeno, una fuente de energía.

El hígado procesa más del 90% del alcohol consumido. El resto sale a través de la orina, el sudor y el aliento. El hígado tarda aproximadamente una hora en procesar una ración de alcohol. Este tiempo aumenta con cada dosis. Cuanto mayor sea la cantidad de etanol en la sangre, más tiempo se tarda en descomponerlo y excretarlo.

El hígado sólo puede procesar una determinada cantidad de alcohol a la vez. El resto circula por el torrente sanguíneo. Esto es perjudicial para el corazón y el cerebro, por lo que se produce una intoxicación. El abuso crónico de alcohol hace que el hígado del alcohólico se descomponga. Esto conduce a la cicatrización o cirrosis del órgano, a la hepatitis alcohólica o a una mutación celular que provoca cáncer.

Signos de daño hepático

La mayoría de las enfermedades causadas por los efectos nocivos del alcohol son reversibles y tienen buen tratamiento. Hay un daño peligroso en el órgano que aumenta el riesgo de muerte. Cuanto antes se abstenga una persona de tomar alcohol o reduzca las dosis, más posibilidades tendrá de recuperarse. Esto es posible porque el hígado es un órgano autorreparable.

Los alcohólicos que desarrollan una infección o están genéticamente predispuestos a los problemas hepáticos tienen un mayor riesgo de enfermedad. Los que consumen más de dos bebidas al día con regularidad también están en riesgo.

Signos de daño hepático por el alcohol:

  • Piel u ojos amarillos;
  • Dolor abdominal, fiebre;
  • Hinchazón de las piernas, de los tobillos;
  • orina oscura o sangre en las heces;
  • náuseas, vómitos o picores en la piel;
  • Pérdida de apetito, debilidad;
  • propensos a sufrir hematomas;
  • fatiga crónica, desorientación.

Previsión

El hígado de un alcohólico puede mantenerse bebiendo alcohol con moderación. Esta cantidad se define como 1 bebida para las mujeres o 2 para los hombres diariamente. Es importante entender que cualquier tipo de alcohol es peligroso para el hígado. El daño no depende de si es cerveza, licor o vino, sino de la duración y la cantidad consumida.

Si una persona muestra síntomas de dependencia del alcohol y signos de daño hepático, es necesario buscar ayuda lo antes posible. La muerte por cirrosis está relacionada en un 90% con el alcohol. Alrededor del 30% de los alcohólicos que han sido tratados sobreviven.

Recomendaciones:

  1. Someterse a una desintoxicación del alcohol para prevenir la distrofia del hígado graso. Esto lo librará del envenenamiento por toxinas.
  2. Encuentra un buen centro de rehabilitación, acude a un especialista en tratamiento de alcoholismo. Prescribirá un examen de los órganos para determinar el alcance de su daño por el etanol.

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