Síntomas de dependencia del alcohol

Síntomas de dependencia del alcohol.

Muchas personas beben en buena compañía o para relajarse después del trabajo. A algunas personas les resulta fácil dejar de beber, mientras que otras ocultan su adicción. Los signos que son comunes a los consumidores pueden ayudarte a determinar el alcance de tu adicción.

Cómo reconocer el peligro

Los signos de dependencia del alcohol pueden ser difíciles de detectar. Si una persona oculta el problema, tiende a beber sola; por esta razón, los seres queridos no notan cambios en el comportamiento o el bienestar. Cuando el consumo de alcohol provoca un deterioro de la calidad de vida, se puede hablar de alcoholismo.

Factores indicativos de adicción:

  • Sentimientos de culpa o vergüenza por beber;
  • Mentir a los demás u ocultar los hábitos de consumo de alcohol;
  • El deseo de ahogar las dificultades con alcohol;
  • cerveza o cócteles por la mañana;
  • consumo regular de más alcohol del previsto.

La adicción suele pasar desapercibida, por lo que es importante reconocerla lo antes posible: esto te ayudará a tomar medidas a tiempo y a reducir la cantidad de alcohol que consumes. Comprender y reconocer el problema es el primer paso para dejar el hábito.

Eres incapaz de parar

El cuerpo de un alcohólico demanda regularmente nuevas dosis de alcohol. Esto se debe a que la tolerancia al etanol aumenta y la persona necesita beber más para conseguir una sensación de relajación. Estos signos se encuentran entre los primeros síntomas peligrosos que indican el desarrollo de la adicción.

Ocupa demasiado espacio en tu vida

La siguiente señal de alarma es el abandono de los planes normales en favor del alcohol. Esto es lo que ocurre cuando una persona pasa mucho tiempo con el alcohol. Esto se aplica no sólo a la bebida, sino también a la resaca y a la recuperación de la misma.

El alcohólico tiene poco contacto con la familia, los amigos, deja de ir al gimnasio, hace las tareas del hogar. Controla el tiempo que dedicas al alcohol y anota los datos para analizar el alcance de tu adicción.

Has aumentado tus dosis.

El cerebro se vuelve menos sensible al alcohol con el tiempo, ya que se adapta a las dosis habituales. Cuando uno no siente la euforia de 1-2 tragos, quiere beber más para relajarse. Si es necesario aumentar la dosis, hay que considerar la posibilidad de reducir el número de bebidas.

Tienes unas ganas irresistibles de beber.

El desarrollo de la dependencia del alcohol se manifiesta en un impulso obsesivo y compulsivo de beber etanol de forma regular. Las ganas de beber son tan grandes que es imposible pensar en otra cosa. Este deseo se desencadena por determinados estímulos: la hora del día, cosas, personas o lugares que se asocian con el alcohol. Otros motivos de los antojos son las emociones o las sensaciones físicas.

Negarse a sí mismo las distracciones habituales

Los alcohólicos cambian su vida drásticamente: renuncian a las vacaciones familiares, a ir a conciertos, a fiestas. Si el alcohol se ha convertido en el principal pasatiempo, sustituyendo cosas importantes como la crianza de los hijos, el cumplimiento de las obligaciones profesionales, la ayuda a los seres queridos, es hora de reflexionar.

Te está pasando factura en tu vida.

El alcohol afecta negativamente a tu capacidad para trabajar o estudiar. Piensa en cuántas veces has llegado a la oficina o a la universidad con resaca, o has incumplido los plazos de un proyecto o de un trabajo trimestral. Si hay muchos de estos hechos, indica un deterioro de la calidad de vida.

Surgen problemas de relación.

Otro signo de alcoholismo es la agresividad desmedida, que aumenta la tensión o estropea las relaciones con los hijos, la otra mitad. Si los seres queridos intentan ayudar, hablar de la adicción, esto hace que el bebedor se enfade, se enoje y se ponga irritable.

La condición física del cuerpo se deteriora

El alcoholismo pasa factura a tu salud. En primer lugar, la fisiología se resiente: ansiedad, alteración del sueño, sudoración, apatía. El alcohol cambia la química del cerebro, que intenta adaptarse a grandes dosis de etanol.

Cuando una persona deja de beber, se produce un síndrome de abstinencia. Se caracteriza por manos temblorosas, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y pérdida de apetito. Esto puede empeorar la situación: en un intento de hacer frente a la mala sensación, el adicto empieza a beber más.

Las situaciones de riesgo ocurren

Las consecuencias del alcoholismo se manifiestan en el hecho de que uno deja de pensar con claridad. La vida se ve bajo una luz diferente, el miedo y el instinto de conservación retroceden. Conducir, pelearse o mantener relaciones sexuales sin preservativo estando ebrio puede llevar a situaciones desagradables.

Comienzan los problemas graves de salud

Cuando bebes alcohol, no sólo tu cerebro, sino también tu hígado, tus órganos digestivos y tu sistema inmunitario se resienten, lo que provoca graves problemas de salud. El consumo excesivo de alcohol provoca el desarrollo de algunos cánceres. Si una persona es consciente del riesgo pero sigue bebiendo, necesita ayuda urgente.

Es un acto criminal.

La embriaguez provoca muchos accidentes, peleas, robos y otros delitos. Este comportamiento puede llevar a la cárcel. Si ya tienes problemas con la ley, tienes que dejar el hábito.

No puedes dejar el alcohol

Muchas personas intentan resolver el problema por sí mismas: creen que tienen la fuerza necesaria para reducir la cantidad que beben o dejar de beber por completo. Esto rara vez ocurre: a menudo los alcohólicos vuelven a la adicción después de un tiempo, o la sustituyen por una adicción más peligrosa: las drogas.

Las consecuencias del alcoholismo

El abuso del alcohol provoca un deterioro en todos los aspectos de la vida. El alcohol tiene un efecto devastador en los órganos, mata las células cerebrales y deteriora la percepción de la realidad. Las personas adictas a menudo se sienten solas porque sus familiares no quieren comunicarse con ellas. Los padres que beben tienen hijos que sufren. Las consecuencias del alcoholismo son un cambio en la personalidad, que con el tiempo se degrada gravemente.

Qué hacer

Para hacer frente a un mal hábito, necesitas

  1. Reconocer la existencia de un problema con la bebida. Se necesita una enorme fuerza de voluntad y valor.
  2. Pide ayuda. Hay muchos programas de rehabilitación para alcohólicos, y puedes acudir a una clínica para salir de una borrachera. Para la adicción grave, la medicación y los métodos psicológicos, como la hipnosis y la sugestión, son eficaces.
  3. Pedir apoyo a las personas cercanas a ti. La recuperación es más rápida cuando hay familiares cerca para animarte y tranquilizarte.
  4. Identificar y abordar la causa del alcoholismo. A menudo radica en problemas psicológicos, que requieren tratamiento por parte de un médico adecuado.

Vídeo

Los primeros síntomas del alcoholismo

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