Reglas para congelar el apio

Reglas para congelar el apio.

Congelar el apio es una forma fácil de minimizar el desperdicio de alimentos en su cocina y asegurarse de que el ingrediente principal esté siempre a mano. El apio es uno de los principales ingredientes de las bases aromáticas.

Cómo afecta la congelación a la calidad del apio

La congelación del apio puede mantener los tallos sobrantes en buen estado, pero perderán su carácter crujiente una vez descongelados. Aunque no pueda utilizar el apio descongelado en un asado, un plato de verduras con queso o un aperitivo, donde el refrescante crujido característico de las verduras es muy importante, es ideal para platos calientes.

Cómo congelar los apionabos

Congelar el apio sólo requiere unos pocos pasos:

  1. Para obtener los mejores resultados, pela y pica el apio mientras esté fresco. De este modo, los trozos de apio congelados estarán listos para ser consumidos directamente desde el congelador.
  2. El escaldado es un paso opcional, pero si se va a almacenar el apio durante más de unos meses, ayudará a conservar el sabor y a eliminar las bacterias. Para escaldar los apionabos frescos, prepare un recipiente grande con agua helada y ponga a hervir una olla grande con agua. Añadir el apio picado al agua hirviendo, cocerlo a fuego lento durante 30 segundos, retirarlo con una espumadera y pasarlo a un baño de hielo. Una vez que el apio se haya enfriado, escúrrelo en un colador y sécalo con papel de cocina.
  3. La congelación rápida -la práctica de congelar trozos individuales antes de guardarlos en una bolsa o recipiente- le permite utilizar la cantidad de apio que necesite en lugar de descongelar un bloque grande. Disponga el apio en rodajas en una sola capa en la bandeja y colóquela en el congelador para una congelación rápida.
  4. Pasar los trozos congelados a una bolsa de congelación, a bolsas individuales o a un recipiente hermético, eliminar todo el aire posible y cerrar.

4 formas de utilizar el apio descongelado

Cuando se descongelan, los tallos de apio pierden el crujiente característico que los convierte en un gran tentempié, pero los cocineros pueden seguir utilizándolos en recetas en las que su sabor, más que su textura, es lo más destacado:

  1. Guisos. Añada el apio descongelado directamente a la sartén cuando cocine al Steam las cebollas y los productos aromáticos para crear una base sabrosa para platos como la cazuela de pollo o la moussaka, la popular cazuela griega de berenjenas.
  2. Mirepoix. Se trata de una base de sabor aromático que se elabora rehogando ligeramente las cebollas, el apio y las zanahorias en mantequilla o aceite vegetal para aromatizarlas sin dorarlas ni caramelizarlas. El mirepoix se utiliza tradicionalmente como ingrediente aromatizante, lo que significa que las verduras se suelen colar o retirar del plato terminado antes de que se complete el proceso de cocción.
  3. Sopas y guisos.El apio congelado da una textura espesa y (ligeramente menos crujiente) a las sopas de verduras como el minestrone, la sopa de apio o la sopa de col.
  4. Caldo.El apio congelado da un sutil dulzor al caldo de verduras o de carne. Añadirlo a una cacerola grande junto con otros restos y guisar durante varias horas hasta que haya reducido. El caldo también es un excelente sustituto de las hojas de apio congeladas, que tienen un sabor brillante.

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