Lo que debes olvidar al cuidar tu piel

Lo que debes olvidar al cuidar tu piel.

El maquillaje y los procedimientos cosméticos no son suficientes para mantener la belleza. El alcohol, el tabaquismo, el exceso de luz ultravioleta y la falta de sueño son factores perjudiciales para tu piel. Para que tu piel siga teniendo un aspecto bonito y cuidado, abandona los hábitos que destruyen las células y contribuyen a las arrugas y a la contracción.

Baños calientes prolongados

El tratamiento calma el sistema nervioso, relaja y da placer, pero daña la piel. El agua caliente elimina el sebo y las proteínas, provocando sequedad y, en algunos casos, irritación y picor.

Para evitar dañar tu piel, sigue estas reglas:

  • Reduce la temperatura del agua o acorta el tiempo de tratamiento;
  • No es necesario que te frotes el cuerpo después del baño, simplemente sécate suavemente con una toalla;
  • Aplica una crema hidratante o un aceite para evitar la sequedad.

Desmaquillarse con agua

Muchas mujeres se desmaquillan con una esponja húmeda, frotando y limpiando la cara durante mucho tiempo. No lo hagas. Estas acciones irritan y dañan la piel y provocan una erupción. El agua arrastra el sebo y el cuerpo aumenta su producción, lo que hace que tu cara se vuelva brillante.

Para una piel sana, utiliza un desmaquillante, no agua, para desmaquillarte:

  • Aplica una leche limpiadora en tu rostro con suaves masajes;
  • Déjalo actuar unos segundos para que el producto se absorba;
  • Retira con un bastoncillo de algodón sin frotar;
  • Lávate la cara para eliminar los restos de maquillaje;
  • Aplica una crema hidratante.

Exfoliación excesiva

Eliminar las células muertas con la exfoliación es una buena forma de eliminar las irregularidades y rejuvenecer el rostro. Hay que hacerlo con sensatez. Si se recurre al procedimiento con demasiada frecuencia, puede ser contraproducente. Si te excedes en las exfoliaciones con ácido, obtendrás una piel irritada y enrojecida.

Ignorar la protección solar

Elige una crema hidratante con FPS 30 y úsala todos los días, incluso con tiempo nublado. En verano, los rayos UVB son especialmente activos y provocan quemaduras solares. La radiación UVA también es perjudicial en invierno. Los rayos atraviesan las nubes y el cristal, penetran profundamente en la piel y llegan a la dermis. Su efecto no causa dolor ni quemaduras, pero activa la síntesis de radicales libres, lo que contribuye a las arrugas, la pigmentación y el melanoma.

La fascinación por el bronceado

Bajo la influencia de los rayos ultravioleta, la vitamina D3 se sintetiza en el cuerpo. Estimula la producción de hormonas que eliminan la depresión (dopamina) y hacen que las personas sean más activas (adrenalina, noradrenalina). Pero todo con moderación: la exposición prolongada al sol provoca quemaduras y envejecimiento prematuro. Los peligros aumentan si frecuentas la cama solar. Los rayos artificiales son 12 veces más intensos que los del sol. El riesgo de melanoma aumenta un 20%.

La privación del sueño

Si quieres tener una piel bonita, duerme al menos siete horas por noche. El cuerpo se recupera durante el sueño. Los procesos metabólicos de la epidermis se aceleran, lo que favorece la curación de las células dañadas y la aparición de nuevas células. Por la noche, las cremas que te aplicas en la cara penetran más profundamente y actúan mejor.

Ingesta insuficiente de agua

Una piel facial brillante necesita hidratación. Acostúmbrate a beber mucho y con regularidad, pero no te obligues a hacerlo. El agua debe estar a temperatura ambiente, purificada o mineral sin gas. Es conveniente reducir el consumo de café y té. El resultado será mejor que con productos y procedimientos cosméticos caros.

Abuso de alcohol

Nunca tendrás buen aspecto si eres adicto al alcohol. El etanol tiene un efecto negativo en tu piel: la reseca y ralentiza la renovación celular. La falta de humedad favorece la formación de arrugas. La piel, antes hermosa, se vuelve amarillenta, con los poros dilatados, un brillo aceitoso y manchas córneas.

Bajo la influencia del etanol, la permeabilidad capilar disminuye. El líquido se escapa de la sangre al espacio intercelular, provocando la hinchazón de los tejidos ricos en grasa, como las mejillas, los párpados y los arcos superciliares. En los trastornos graves, la cara adquiere un tono rojo-azulado.

Fumar

Para tener una piel bonita, deja los cigarrillos. Bajo la influencia del tabaco, pierde su brillo, resplandor, se vuelve grisáceo y apagado. La causa son las toxinas que afectan al cuerpo tanto desde el exterior como desde el interior. El humo envuelve la piel, provocando su sequedad e irritación por sustancias nocivas.

El tabaco desencadena una enzima que descompone el colágeno, responsable de la elasticidad y la fuerza de la epidermis. La nicotina reduce la cantidad de vitaminas E y C en el cuerpo. Esto contribuye a la pérdida de elasticidad, al envejecimiento de la piel y hace que la piel parezca flácida y arrugada. Fumar reduce el nivel de oxígeno en la sangre, por lo que el rostro pierde su aspecto fresco y la regeneración celular se ve afectada.

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