Exceso de la hormona del estrógeno en las mujeres

Exceso de la hormona del estrógeno en las mujeres.

El desequilibrio hormonal en las mujeres provoca aumento de peso, infertilidad, síndrome premenstrual, disminución de la libido y cambios de humor. La producción excesiva de estrógenos se llama hiperestrogenismo. Aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Para evitar problemas de salud, es importante conocer las causas de los niveles elevados de la hormona.

Cuando el estrógeno se convierte en un problema

La hormona se produce en el cuerpo femenino principalmente en los ovarios. Es esencial para muchas funciones importantes, como la maternidad, el mantenimiento de los niveles normales de colesterol y la salud ósea.

Si se altera el equilibrio de los estrógenos, se producen síntomas desagradables:

  • Aumento de peso, especialmente en las caderas y la cintura;
  • trastornos del ciclo menstrual;
  • síndrome premenstrual;
  • Mastopatía por fibrosis quística;
  • la fatiga;
  • Disminución de la libido;
  • depresión, ansiedad.

Los estrógenos elevados en las mujeres son el origen de muchos problemas de salud:

  • tumores malignos de mama, útero u ovarios;
  • enfermedades autoinmunes;
  • Disbiosis por cándida (hongos);
  • enfermedad de la tiroides.

Causas de la elevación de estrógenos

Cada día las personas se ven atacadas por las toxinas del entorno exterior, lo que provoca alteraciones en el metabolismo hormonal. Los xenoestrógenos son sustancias que se «disfrazan» de los estrógenos naturales del cuerpo. Cuando se combinan con la dieta y los hábitos de vida, conducen al hiperestrogenismo.

Nutrición

Una de las principales fuentes de xenoestrógenos externos es la alimentación moderna. Los animales criados en entornos de zoofilia reciben inyecciones de hormonas para acelerar el ritmo de crecimiento y aumentar la producción de leche. Estas hormonas, incluidos los estrógenos, llegan al ser humano a través de los alimentos, alterando los procesos naturales.

En el cultivo de frutas y verduras se utilizan activamente plaguicidas, herbicidas o fungicidas. Afectan al sistema endocrino, al ritmo de producción de hormonas y al metabolismo. Aunque no hay mucha cantidad de estos fármacos en los productos, se produce un efecto acumulativo. Sus efectos a largo plazo en el cuerpo humano aún no se conocen del todo.

Agua

En las ciudades modernas, el agua está catastróficamente contaminada con compuestos peligrosos procedentes de pesticidas, fertilizantes y hormonas sintéticas y naturales utilizados en la agricultura. Grandes cantidades de residuos de las plantas de fabricación y de las plantas químicas llegan a los ríos. Por ejemplo, las fábricas de carbón emiten cada año 30 toneladas de mercurio a la atmósfera, que luego se deposita en el agua.

Cosméticos y productos de cuidado

Los cosméticos, las lociones, los champús, los jabones, la pasta de dientes y otros innumerables productos que todo el mundo utiliza contienen parabenos, fenoxietanol, ftalatos y otros compuestos con actividad estrogénica. Una persona media utiliza una media de 10-15 productos de cuidado cada día. Por tanto, los componentes peligrosos se acumulan, afectando al equilibrio hormonal.

Puede parecer que los cosméticos decorativos se rigen por normas de seguridad, pero las empresas de cosméticos están reguladas por un comité de auditoría interno. Simplemente, se controlan a sí mismos. Por ello, nada les impide utilizar ingredientes perjudiciales para el sistema endocrino.

Los xenoestrógenos de los productos para el cuidado de la piel son especialmente peligrosos porque se absorben directamente a través de la piel. No tienen la oportunidad de ser filtrados por el hígado. Hay que evitar los desodorantes con una fragancia no especificada, ya que un olor oscuro, aunque agradable, puede ser cualquier cosa. La mayoría de las veces se trata de ftalatos ocultos u otras sustancias químicas que perjudican la producción natural de la hormona del estrógeno.

Disbacteriosis intestinal.

El exceso de estrógenos puede asociarse a trastornos del tracto intestinal. La microflora intestinal regula la circulación de los estrógenos mediante unas enzimas denominadas betaglucoronidasas. Cuando la flora está alterada, como en el caso de la disbacteriosis del intestino delgado, estas enzimas son incapaces de metabolizar adecuadamente los estrógenos. El resultado es un mayor riesgo de cáncer de mama y otras enfermedades peligrosas.

Bisfenol y otros plásticos

El polietileno en todas sus formas -desde las botellas de agua hasta los envases de alimentos- contiene xenoestrógenos peligrosos. Se filtran en las bebidas y los alimentos, causando graves problemas. Incluso los envases de plástico etiquetados como «sin BPA» no son completamente seguros. Contienen otras sustancias químicas con propiedades menos conocidas. El uso de microondas y de detergentes para lavar la vajilla aumenta la actividad estrogénica del plástico.

El papel térmico, una fuente importante de bisfenol-A, también supone un peligro. El papel térmico se utiliza para imprimir los recibos de las tiendas, por lo que se han encontrado niveles elevados de bisfenol en la orina de las personas que interactúan con él frecuentemente. Los elementos peligrosos se absorben directamente a través de la piel.

Los metales pesados.

El cadmio, el plomo y el mercurio, al igual que el plástico, se «enmascaran» como estrógenos naturales. Se cree que los altos niveles de metales pesados en el medio ambiente provocan la tendencia a la pubertad precoz, notable en los últimos años, porque el estrógeno es el responsable de ella.

Depósitos de grasa

El aumento de la grasa, especialmente en la cintura y los muslos, es una de las causas del exceso de estrógenos. El tejido graso absorbe y almacena la hormona que circula por el torrente sanguíneo. Peor aún, la sintetiza a partir de otras hormonas del cuerpo.

Anticonceptivos orales

Los anticonceptivos contienen grandes cantidades de estrógenos. Además, a menudo se trata de una versión sintética y tóxica de la hormona que el hígado no procesa fácilmente. Aumenta el riesgo de cáncer de mama y de endometrio.

El estrés crónico.

El estrés constante, al que está sometida la mayoría de la gente, hace que la hormona sexual progesterona se convierta en cortisol. Los niveles bajos de progesterona provocan una acumulación de estrógenos.

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