Cómo se manifiestan las alergias a la leche

Cómo se manifiestan las alergias a la leche.

Algunos alimentos o sus componentes amenazan no sólo la salud, sino también la vida. Un tipo común de alergia es la alergia alimentaria, que suele producirse si se consumen productos lácteos. Es importante poder reconocer el problema para prevenir a tiempo el desarrollo de síntomas peligrosos.

¿Cuál es la diferencia entre alergia e intolerancia a la lactosa?

A veces, el sistema inmunitario humano percibe los alimentos como una amenaza potencial y pone en marcha un mecanismo para formar anticuerpos. Éstas se convierten en histamina, que provoca una reacción anormal en el organismo: así se manifiesta la alergia a las proteínas de la leche. La enfermedad va acompañada de síntomas característicos: picor en la piel, erupciones y dolor en las articulaciones.

Existe una condición similar que mucha gente confunde con una reacción alérgica. La intolerancia a la leche no está relacionada con la inmunidad, sino con trastornos digestivos. Las personas con este diagnóstico carecen de lactasa, que se produce en el intestino delgado. Es una de las enzimas necesarias para descomponer el azúcar de la leche (lactosa).

Una persona con intolerancia no puede obtener los nutrientes de la leche. Simplemente no se puede digerir y provoca trastornos intestinales como diarrea y dolor abdominal. Una alergia a la leche puede causar una afección que ponga en peligro la vida, mientras que una intolerancia causa molestias pero no pone en peligro la vida.

Síntomas de alergia

Estadísticamente, entre el 2 y el 5% de los recién nacidos padecen alergia a las proteínas de la leche. La mayoría supera el problema y se deshace de él a los 3 años. Los signos de una reacción corporal específica se producen inmediatamente o unas horas después de haber ingerido el alimento.

Las reacciones alérgicas se dividen en inmediatas y retardadas según el momento de aparición. La intolerancia a la lactosa también provoca calambres estomacales, gases, diarrea y vómitos, pero no moqueo, tos o hinchazón.

Síntomas de la alergia a la leche:

  • Calambres de estómago, flatulencia, diarrea, vómitos, náuseas;
  • erupción, urticaria, eczema, enrojecimiento y picor de la piel;
  • goteo nasal, congestión nasal, tos, sibilancias o dificultad para respirar;
  • Hinchazón de la cara, los labios, la garganta o la lengua.

Enfermedades de la piel

El primer signo de una reacción alérgica a la proteína de la leche es una erupción, enrojecimiento o picor. Estos fenómenos se producen en la piel de la cara, el cuello y otras partes del cuerpo. Muchos estudios confirman la relación entre el acné y el consumo de productos lácteos. Provocan una reacción retardada, que se manifiesta en forma de eczema, por lo que los pacientes informan de un alivio de los problemas cutáneos una vez que se han eliminado los alérgenos de la dieta.

La complicación más peligrosa de una reacción alérgica es el edema de Quincke. Cuando llega a los órganos respiratorios, se produce una falta de oxígeno. Esta afección pone en peligro la vida del paciente.

Dolor articular.

La alergia a la leche desencadena un proceso de inflamación en el organismo: es el resultado de una respuesta inmunitaria específica a un alimento inadecuado. Suele afectar a los huesos y las articulaciones, manifestándose como dolor de manos y pies. Si renuncias a los alimentos lácteos, puedes librarte de estas molestias. Algunos pacientes dicen haber aliviado los síntomas de la artritis reumatoide, una enfermedad que afecta a las pequeñas articulaciones y al tejido conjuntivo, mediante la dieta.

Asma, problemas respiratorios

La caseína de los productos lácteos puede provocar la activación de la producción de mucosidad en los pulmones, lo que conduce a la inflamación de la mucosa de los bronquios y los senos paranasales. Un proceso crónico provoca asma alérgica o sinusitis. La alergia a la caseína en adultos o niños suele ir acompañada de congestión nasal y sibilancias. La dificultad respiratoria grave puede provocar falta de aire y labios azules.

Fatiga, problemas de peso

Hay otros signos ocultos de la alergia a las proteínas de la leche. Por ejemplo, la fatiga puede estar relacionada con muchos problemas: desequilibrio hormonal, trastornos de la tiroides. Si las pruebas son normales, la debilidad puede deberse a una alergia alimentaria oculta sin ningún síntoma.

El cansancio provoca un aumento del apetito que lleva a un aumento de peso. Incluso cuando se hace dieta, no se pierden los kilos porque el sistema inmunitario desconfía de la proteína de la leche como sustancia extraña. Si esto dura años, se desarrollan focos de inflamación crónica en el cuerpo. Como resultado, el metabolismo se altera, lo que provoca un aumento de peso.

Qué ingredientes evitar

Para estar seguro de que se trata de una alergia, es necesario eliminar de la dieta las fuentes de la misma. Esto se aplica no sólo a la leche, sino también a los alimentos que contienen sus proteínas.

Lo que hay que evitar:







Productos

Ingredientes

Requesón, queso

Caseína hidrolizada o de cuajo

Proteínas, yogur, kéfir

Lactoalbúmina o su fosfato

Productos lácteos desnatados

Lactosa, lactoferrina, lactoglobulina

Mantequilla, margarina, sustitutos

Proteína de leche hidrolizada

Concentrado de proteína de suero de leche

Para evitar carencias de vitaminas y minerales, sustituye la leche y sus derivados por otros alimentos. Consulta a un nutricionista antes de cambiar el menú.

Consejos:

  • Come alimentos ricos en calcio – Salmón, frutos secos, verduras de hoja verde.
  • Bebe zumo de naranja o leche de soja. Dos vasos diarios proporcionarán a tu cuerpo la cantidad adecuada de vitamina D y calcio.
  • Tomar suplementos. Tu médico puede ayudarte a elegir las vitaminas adecuadas para tus necesidades individuales.

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